400 puertas grandes de Finito de Córdoba

finopuertagrandecabraEl triunfal festejo celebrado ayer en Cabra, sirvió, en la previa, para homenajear a Juan Serrano “Finito de Córdoba” con motivo de su XXV aniversario de alternativa, coincidiendo con su primer paseíllo del año en la provincia de Córdoba. El diestro descubrió un azulejo que quedará para el recuerdo en una de las paredes del patio de cuadrillas del coso egabrense. Posteriormente, ante dos astados de distinta condición, con los que dejó muchos pasajes de su consabido toreo de calidad y clase, Juan Serrano obtuvo dos trofeos y abandonó la plaza a hombros junto a sus dos compañeros de terna, David Fandila “El Fandi” y Alejandro Talavante.

Nunca se ha considerado el propio Finito, y así lo ha aseverado en multitud de ocasiones, torero de números, pero la estadística está ahí y no se puede ocultar. Ni para lo bueno ni para lo malo. Y aunque siempre puedan estar sujetos a interpretaciones, hay números que dicen mucho, como las 1348 corridas de toros en las que ha actuado – salvo error, omisión o despiste de quien suscribe -, desde aquella primera en la que Paco Ojeda le cedió los trastos en presencia de Fernando Cepeda, el 23 de mayo de 1991. Esa cantidad dice que el único matador cordobés que ha toreado más corridas que Finito es Lagartijo “El Grande”, y eso mucho decir, tanto de Rafael Molina como de Juan Serrano.

Se antojan difíciles de alcanzar las 1632 corridas lidiadas por el primer Califa del Toreo, aunque a lo que sí llegó Finito ayer en Cabra fue a la cifra de 400 puertas grandes – o el derecho a salir por ella – en su carrera. La cifra, más allá de profundas valoraciones, es la que es. Redonda e importante. Bien es cierto que en los últimos años, al reducirse tanto sus actuaciones, también se reducieron los triunfos o la oportunidad de conseguirlos, y que desde hace más de una temporada, las 400 eran perfectamente alcanzables a poco que la suerte y la regularidad acompañaran. Pero tuvo que ser ayer, en su tierra, ya que no pudo ser el 28 de mayo, cuando llegara a la redondez de las cuatro centenas obteniendo dos o más trofeos en una tarde como matador de toros. Era, además, la séptima ocasión que lo conseguía en Cabra. Sí, la séptima, aunque pueda sonar extraño, dadas las circunstancias e incidencias que han rodeado algunas de las actuaciones de Finito en esta plaza a lo largo de su trayectoria. Pero lo que está claro es que en la localidad subbética, además de tener una de sus peñas más longevas, los números sitúan a su plaza como una de las que más veces ha visto triunfar a Finito en la provincia, por detrás de Pozoblanco, en la que acumula 9 puertas grandes, y por delante de Montoro, otra plaza talismán, donde tiene 6 y sumó la 399 total el pasado 11 de octubre. Muy por delante de todas ellas, por supuesto, está el Coso de Los Califas, con 16 veces cruzando como matador la más deseada de las puertas de la Tauromaquia cordobesa.

Fuera de nuestras fronteras, plazas como Barcelona – en nueve ocasiones -, Madrid, México D.F., Lima, Bogotá, Medellín o Quito. También Sevilla, donde nunca llegó a cortar las tres con las que se abre la Puerta del Príncipe, pero sí dos, que le daban derecho a salir a hombros por la puerta de cuadrillas, aunque optó por irse a pie. Y siguiendo con nuestra comunidad autónoma, Málaga, Almería, Huelva, Jerez o Jaén, como las más importantes, y repitiendo en la mayoría. Entre los cosos menores, Marbella, con doce, y la bella plaza de Antequera, con nueve, se llevan la palma.

Así, desde la primera, conseguida precisamente en Antequera, el 10 de agosto de 1991, hasta llegar a la tarde de ayer, en la que cuando José Carlos Millán capturaba el instante que encabeza este artículo, ese último momento de Finito en volandas camino de la avenida de la Constitución, inmortalizaba la 400 puerta grande en la carrera de otro indiscutible grande.

Juan J. Espinosa

Foto: José Carlos Millán