A toro pasado…

Se consumió la feria taurina de este año. Bueno, más bien se consumó, o se perpetró… si me permiten la expresión. Una feria hecha desde el despropósito no podía tener otro resultado. Tendidos prácticamente vacíos excepto el sábado con Ponce, Morante y Talavante en el cartel. Ganado de saldo, excepto en las dos novilladas lidiadas con erales cordobeses de La Quinta y de La Morantilla.

Cuesta trabajo hacer un resumen de la Feria que acaba de pasar, y cuesta porque son tantos los aspectos negativos que uno se plantea si es oportuno hacer este balance o no.

Lo más grave de todo el ciclo fue la suspensión del jueves veintinueve. La empresa no hizo el esfuerzo esperado para dar la corrida, quizás porque el número de entradas que se habían vendido era mínimo. El cartel  no se justificaba en una plaza como la de Córdoba y ante el poco peso de la corrida de Jaralta la autoridad competente decidía suspender. La empresa, una vez más, volvió la cara hacia otro lado, haciendo a la perfección la suerte de D. Tancredo. No pudimos ver la presentación en Córdoba de Andrés Luis Dorado y sus compañeros de cartel, Paco Ureña y Juan Diego, estos dos últimos sin apenas ambiente en nuestra ciudad.

En cuanto el ganado, hemos de hacer una distinción entre las ganaderías que lidiaron las novilladas y las que lidiaron las corridas de toros. La novillada de la Quinta, un tanto terciada en su presentación para mi gusto, se movió y se movió con sentido. Este tipo de novilladas son las que le sirven a los chavales que están empezando. La novillada de La Morantilla, con algo más de romana, también sirvió en términos generales para ser lidiada. Sin duda fue lo mejor en el apartado ganadero.

En lo que a las corridas de toros se refiere, significar que la que tenía Jaralta desde Pozoblanco fue rechazada casi al completo por el equipo veterinario por falta de peso. Y las de González Sanchez-Dalp y Zalduendo, con una presentación justa, no sirvieron. Toros de “Outlet”. No podemos pretender comer caviar iraní y pagarlo a precios de “Bocadi”… no digo más.

De entre todos novilleros destacamos por derecho propio a Javier Moreno “Lagartijo”, que con sus dos orejas ha sido el único en todo el ciclo en cruzar el dintel de la Puerta de los Califas. Triunfo que, sin duda, le debe abrir puertas para su debut con los del castoreño. Debut que también deber ansiar el paisano Rafael Reyes, muy correcto en su actuación y presto ya para dar el salto al escalafón superior, paso que en su situación, se antoja ya necesario. Otro de los cordobeses fue José Antonio Alcalde “El Rubio”, que entregado toda la tarde recibió a sus dos novillos a portagayola. Una oreja fue el premio a su tarde, aunque sin lugar a dudas, cuando logre conectar y transmitir lo que siente, los resultados habrán de ser más triunfales. Romero Campos mantuvo su cartel mostrando la gran progresión desde su última actuación en Córdoba en mayo del año pasado. El venezolano Antonio Suárez saldó su tarde con una orejita y el sevillano afincado en Córdoba Fernando Sánchez, a pesar de su extrema bisoñez (era su debut de luces) dejó detalles de muy buen gusto, así como interés de ver su evolución en un futuro muy próximo.

Destacó Morante de la Puebla, aunque el encierro de Zalduendo no le dejó redondear su tarde. Aún así, se le vio muy comprometido con la afición cordobesa que lo esperaba tras la gran tarde que ofreció el año pasado. Ponce en su tónica, fiel a sí mismo y leal a su tauromaquia. Casi de puntillas pasó Antonio Ferrera. Sólo en el segundo de su lote mostró su habitual entrega. Jiménez Fortes, ni sí ni no. Sin embargo, Curro Díaz destacó cortando una meritoria oreja. Además de componer, le dio profundidad a sus trasteos dejando una más que grata impresión en su presentación en nuestro albero. Alejandro Talavante, en una tarde espesa, simplemente no lo vio.

En la de rejones, Bohórquez con su doma clásica, Leonardo Hernández que a punto estuvo de conseguir un triunfo más rotundo y Manuel Moreno, muy nuevo y con un resultado de dos monturas heridas, concitaron al tradicional público caballista sin dar mayor lustre al cierre del ciclo ferial.

Lo mejor y más llamativo es que, a pesar de todo esto, el lunes en la tradicional becerrada homenaje a la mujer cordobesa, dos chavales y una chica pertenecientes a nuestra escuela taurina, mostraran su ilusión por perpetuar esta bonita tradición. Rocío Romero, Jesús Pedregosa e Ignacio Ostos, mostraron la nueva simiente, los albores de una nueva hornada de toreros de Córdoba.

Así pues, esta Feria que no pasará a la historia, se recordará, brevemente eso sí, por la falta de público en unos carteles sin interés, por la improvisación, por un paupérrimo resultado artístico, por lo desangelado de todo el ciclo… Pero sin lugar a dudas deberá ser recordada como la última que organizó Ramguertauro en nuestra ciudad.

Desde mi percepción personal como abonado, ya lo veremos…

Rafael Sánchez Pineda