Allí estaban ellos

manifestacionvalenciaEl 13-M de Valencia pasará a la historia de la Tauromaquia en nuestro país como el día en el que se movilizó más cantidad de gente para alzar la voz en la calle pidiendo libertad y respeto al ejercicio legal y constitucional tanto de una profesión como de una afición. Las calles de la ciudad del Turia acogieron a decenas de miles de personas que, encabezadas por toreros, empresarios y ganaderos, hiceron piña en defensa de una identidad cultural y artística innegable que, además, rebasa nuestra fronteras.

Sus procedencias eran dispares. No faltaron aficionados de los países vecinos, Portugal y Francia, tampoco de paises americanos, y prácticamente desde todos los puntos geográficos españoles se contabilizó asistencia. Entre la marea taurina, también Córdoba estuvo representada. Desconozco cuántos fueron los que a título individual estuvieron allí, pero me llamó la atención poderosamente la presencia de la Asociación del Toro de Cuerda de Carcabuey, encabezada por su presidente, Antonio Aguilera. Allí estaban ellos, con el nombre de su pueblo y, por ende, el de su provincia por bandera. Defendiendo su festejo popular, tan arraigado, y también todo lo que tiene que ver con el toro bravo, que al fin y al cabo es lo nos mueve o nos une en esta pasión.

Digo bien cuando afirmo que me llamó la atención verlos. Es más, me llenó de satisfacción. No me sorpredió, ni mucho menos, pues del tiempo que he podido palpar sus expectativas, su fuerza de voluntad para defender lo suyo, cabía esperar de ellos esta acción que, por otra parte, ya habían anunciado previamente.

Ahí estaban ellos, una vez más. Movilizándose, haciendo una defensa activa y ejemplar. Buscando unión. Demostrando que cuentan y que quieren sumar para que todo lo que nos une en la Tauromaquia siga contando.

No es la primera vez y, seguro, tampoco será la última. Mi aplauso para cada uno de los miles que hicieron posible un día histórico y, en especial, para estos cordobeses que llevaron bien alto el orgullo taurino de nuestra tierra.

Juan J. Espinosa