El coloquio sobre “La Córdoba de Manolete y Cántico” cierra el ciclo cultural “Letras Taurinas”

El historiador Juan José Primo Jurado y el poeta Carlos Clementson, moderados por el periodista Luis Miranda, han hablado esta tarde en la sede de la Fundación Cajasol sobre «La Córdoba de Manolete y cántico». La charla ha sido el acto de clausura del ciclo cultural “Letras Taurinas”, organizado por la Plataforma cordobesa para la defensa de la tauromaquia y la Fundación Cajasol, con la colaboración de la Diputación de Córdoba.

Primo Jurado ha sido el encargado de hablar de la década de los cuarenta en la capital, una etapa crucial en la historia de la ciudad, la del resurgir de la Semana Santa, las tardes de toros en el coso de Los Tejares, las noches de cine de verano, las carreras de motos en el Paseo de La Victoria y los primeros partidos en el Arcángel. Una ciudad que describió por boca de uno de los poetas de Cántico “Córdoba era una ciudad de callejas estrechas como torrentes, tapiales altos. Dentro estaban los cordobeses ceñidos a sus patios, a sus amigos, a su mundo interior. (…) Continuamente el ojo en el tragaluz que acecha, la mirada tras la persiana, el resquicio que ve el pecado oculto”.

Clementson, por su parte explicó como “la experiencia terrible de la guerra, que fue tan dolorosa, la superaron a través de la palabra poética, del humor, de la alegría”. “Decía Molina que lo más profundo es la alegría, y ellos la reivindicaban en aquella época de dolor, de angustia y de penitencia”, añadió. Destacó, Clementson, de la figura de Ricardo Molina su “esfuerzo denodado de defensa de la cultura, de Córdoba, de su dimensión universal”.

Sobre Manolete coincidieron todos los participantes del coloquio en que “sonreía en las fotografías que le tomaron fuera de su propia ciudad”, como apuntó Primo Jurado, quién subrayó que el funeral del diestro fue una reconciliación de Córdoba con el torero y el comienzo de la construcción del mito que hoy veneran.

Así, la evasión de la Córdoba de los cuarenta, huyendo de la sociedad censora y opresiva que resultó tras el conflicto, es el punto en común que unió a estos artistas, de los que hoy presumen los cordobeses en el centenario de su nacimiento.

Foto: Cuevas