La madurez de Juan, Romero y Plata para un torero

“Esto está muy complicado”. Es la frase que más se escucha en los mentideros taurinos. Siempre se ha escuchado, pero da la sensación que ahora más que nunca. Y los toreros se cansan de esperar. Juan también se ha cansado, entre otras cosas, porque es lo normal.

img-via-trenEmpezó muy joven en esto de los toros. Alguna actuación en privado para su familia y amigos, hasta que llegó el gran día de su presentación en público. Fue en la plaza de Montoro, allá por el inicio de la temporada 2009. Tras el debut en público, se sucedieron varias novilladas hasta llegar a la quincena. En total, hasta el debut con picadores, completó unas sesenta novilladas, entre las que se incluyó, por ejemplo, su presentación en la Maestranza de Sevilla. También participó en concursos y bolsines taurinos, haciéndose con el de Nájera y llegando a la gran final del Certamen de novilladas de Canal Sur.

Recorrió toda España como novillero sin picadores, hasta llegar al debut con los del castoreño, que se produjo en octubre de 2011 en la localidad aragonesa de Calanda.

A partir de ahí todo cambió. Las actuaciones se iban espaciando cada vez más y poniendo a prueba su afición. En total, hasta el día de hoy, sólo ha podido sumar cuatro fechas, incluyendo su presentación en Córdoba y su participación en el prestigioso certamen de novilladas de Calasparra.

Normal que uno desespere. Y como Juan es torero, pues decide con dolor, pero también con esperanza, hacerse torero de plata. Torero de plata por afición, por vocación y porque el arte no entiende de metales preciosos.

La madurez te lleva a tomar decisiones acertadas. Y Juan acierta con todo el dolor de su corazón. Está maduro y aporta en cada momento en la plaza o en el campo el regusto de la torería. Lo que quiere es disfrutar. En cierto modo ahora se ha soltado la presión y lo que espera es ser feliz creando. Nada más y nada menos.

A buen seguro, encontrará la felicidad vestido de torero, de torero de plata.

Mucha suerte, Zorro.