“Los Califas: 50 años en números” (II) – Festejos singulares

pase_llo_Durante este medio siglo en “Los Califas”, los festejos ordinarios han estado salpicados por festejos que han presentado alguna singularidad destinada a captar el interés del público. Es el caso de los “Festejos Mixtos”, los “Mano a mano”, las “Encerronas”, los “Festejos Monstruo” y las “Corridas Concurso”. Hay que señalar que las entradas registradas en todos estos festejos fueron muy variables, siendo más determinante en el público que acudió a los escaños de la plaza de toros, la composición del cartel que la singularidad del festejo en sí. Veamos qué datos nos aportan este tipo de festejos.

Festejos Mixtos

De todos los festejos “singulares”, el más habitual (18) ha sido el “Festejo Mixto”, bien con la inclusión de rejoneadores entre una terna de toreros de a pie, o bien por la mezcla en el cartel de matadores de alternativa y novilleros, con o sin picadores.

10 han sido los festejos mayores “mixtos” celebrados en “Los Califas”. De ellos, 9 lo han sido por la inclusión en el cartel de caballeros rejoneadores y 1 por alternar con los matadores un novillero. En este último caso fue Julio Benítez quien, precedido de gran expectación, se presentó en el albero cordobés como novillero, alternando con César Rincón y Enrique Ponce. Un caso similar se produjo con Finito de Córdoba. El diestro de El Arrecife tenía prevista su presentación con picadores ante la afición cordobesa compartiendo cartel con Curro Romero y Julio Aparicio, pero un cambio en el ganado anunciado provocó a última hora la caída del cartel de los matadores y con ella la suspensión del festejo.

La primera corrida mixta se celebró allá por el año 1967 y en ella los hermanos Peralta actuaron por colleras compartiendo cartel con Jaime Ostos, Andrés Hernando y “Zurito”, si bien el año anterior ya se había programado otra que tuvo que ser suspendida por la lluvia.

En cuanto a las novilladas mixtas, hay que decir que han sido 8 las celebradas. De ellas, 6 con la inclusión de un rejoneador en el cartel y 2 en las que intervinieron conjuntamente novilleros con y sin caballos. De todas ellas han quedado para la historia del Coso de Los Califas los recordados “mano a mano” entre “Finito de Córdoba” y “Chiquilín”, en los que actuó por delante el rejoneador Luis Domecq.

Mano a Mano

En 15 ocasiones fueron sólo dos los toreros que hicieron el paseíllo en Los Califas para enfrentarse en “mano a mano”. Además, la lluvia impidió la celebración de uno más (“Finito” & “Chiquilín” como matadores de toros). Asimismo, en otras 4 tardes la terna inicial quedó en un mano a mano por la cogida de uno de los matadores al lidiar con el capote a su primer oponente.

De los 15 “mano a mano”, 5 fueron entre novilleros y 10 entre matadores. De estos últimos, 3 no estaban anunciados en los carteles, sino que fueron a resultas de la cogida de uno de los integrantes del cartel en los días previos al festejo.

El torero que más veces ha aceptado el reto de enfrentarse en mano a mano a otro en Los Califas ha sido “Finito de Córdoba”. Lo hizo 8 tardes, aunque sus adversarios en el ruedo fueron sólo 4: Chiquilín – se contabilizan aquí los que tuvieron por delante a Luis Domecq – , Rivera Ordóñez, Paco Ojeda y José Luis Moreno – con un rejoneador por delante -, ya que, con los dos primeros, el mano a mano se repitió hasta en 3 ocasiones con cada uno.

El primer mano a mano celebrado en el Coso de Ciudad Jardín se celebró en 1965 y tuvo como protagonistas a los dos novilleros punteros de aquella época “Paquirri” y “Palomo Linares”. Cinco años se tuvo que esperar para presenciar el primer “mano a mano” entre dos matadores de toros, hasta que en 1970, el V Califa del toreo, Manuel Benitez “El Cordobés” se enfrentó a Miguel Mateo “Miguelín”.

En 2010 se produjo el último “mano a mano” llevado a cabo en el albero califal hasta el momento. Los “contendientes” en aquella ocasión fueron “Finito de Córdoba” y José Luis Moreno, precedidos por el rejoneador Sergio Galán.

Encerronas

En 7 ocasiones se ha anunciado un único espada en los carteles de los festejos de “Los Califas”. Sólo 2 matadores de alternativa afrontaron dicho reto, “El Pireo” y “Finito de Córdoba” (que lo hizo en 3 ocasiones -1995, 1998 y 2004-), siendo 3 los novilleros que hicieron dicha gesta: Chiquilín, Romero de Córdoba y Juan Muriel.

La primera encerrona fue la protagonizada por Manuel Cano “El Pireo”, con motivo de su vuelta a los ruedos en 1971, y el último que se encerró con 6 bureles fue “Finito de Córdoba” en 2004, quien escribió aquella tarde una de las páginas más bellas en estos 50 años de vida del coso cordobés, con el inolvidable indulto a “Bondadoso”, de “Domingo Hernández”.

En la mayoría de las encerronas habidas en nuestra plaza, la asistencia de público estuvo en torno a la media entrada, lo que hace patente que este tipo de festejos no ha resultado nunca muy atractivos para el público cordobés.

Festejos “Monstruo”

Son poco habituales los festejos en los que se lidian más de 6 astados a pie, los denominados festejos “monstruo”. Sin embargo, en la plaza de Los Califas se han celebrado 8 festejos de este tipo, 4 en corridas de toros y otros 4 en novilladas.

En todos estos festejos se lidiaron 8 reses por cuatro matadores, salvo en una novillada mixta celebrada el 12/06/1999, en la que 5 novilleros dieron cuenta de 10 novillos.

Corridas Concurso

La empresa “Manuel Martín Gálvez S.L.” fue la única que organizó corridas concurso de ganaderías durante su permanencia al frente del Coso de Los Califas. Así, en los años 1991, 1992 y 1993 se programaron 3 corridas concurso de manera consecutiva, si bien, con el transcurso de los acontecimientos, todo quedó en intento no exento de incidencias, como lo demuestra el hecho de que la anunciada para septiembre de 1992 fuese suspendida por la autoridad competente por falta de toros aptos para la lidia.

Como anécdota, hay que recordar que la primera de estas corridas concurso sirvió para que Enrique Ponce se presentara en Córdoba como matador de toros. En el sexto de la tarde, el diestro de Chiva asustó al público asistente ante un morlaco, de impresionante arboladura, de “Sancho Dávila” y de nombre “Platero”, al que “arrancó” una oreja.

Manuel Arrebola