Luego nos quejamos…

IMG-20160904-WA0003La imagen habla por sí sola. Además, repetida en dos tardes seguidas. Priego, segunda edición – y quién sabe si última, al menos con el mismo formato – de la feria taurina “Coso de las Canteras”. Ni el aliciente de la repetición de una ganadería como Adolfo Martín, triunfadora del año pasado, con la presencia de otro triunfador de 2015 en el mismo coso, Javier Castaño, y de Paco Ureña, una novedad atractiva, o Daniel Luque, en su primer festejo con la divisa cacereña; ni tampoco el número uno del escalafón, López Simón, acompañado de dos de los llamados “mediáticos”, “El Cordobés” y Rivera, hizo que el plaza de toros Priego cubriera más allá de la mitad de su aforo, si es que se llegó a la mitad, que ya es ser generoso.

La apuesta estaba ahí. La oferta de la empresa Campo Bravo, incluso con el antecedente de la pobre entrada con la llamada corrida “torista” del pasado año, era clara. Repetir, perseverar. Digno de elogio, claro está. Pero la respuesta no ha existido en el grado deseado.

Se podrán sacar muchas conclusiones a toro pasado. Aciertos y desaciertos, que de todo hay en esta vida y en todos los proyectos que se acometen. Pero lo cierto es que donde la afición tenía que hablar era en los tendidos y no lo ha hecho. Ni un día ni otro, y eso que la cosa estaba enfocada para todos los gustos.

El análisis podría ser más amplio y no dudo que más acertado que el que hace un servidor. Pero la conclusión más clara y simple que puedo extraer ahora mismo es que, más que nunca, Sanz y su equipo estarán cargados de argumentos, y con razón, para proyectar aquellas ofertas que más rentables le resulten. Y si para ello hay que repetir a “Cordobés”, Padilla, “Fandi”, o algunas de sus variantes, por toda la geografía cordobesa, pues se repetirá, porque más allá del contenido más o menos artístico o purista que se vea en el ruedo, lo que está claro es que es con esa fórmula con la que menos cemento se ha visto en los tendidos. Y eso, desde el punto de vista de una empresa, es lo que prima a la hora de enfocar los planes futuros.

En otras palabras; que no termino de visualizar a la comisión taurina de Priego, por ejemplo, pidiéndole a Campo Bravo que vuelva a traer la de Adolfo, o la de algún encaste de los no habituales, el año que viene. O que cuente con las principales novedades del momento o con los líderes del escalafón. Ni tampoco termino de ver con qué cara, los supuestos verdaderos aficionados y presuntos entendidos en la materia, se atreverán a aconsejar al empresario que haga tal o cual cartel para tal o cual pueblo, porque es más atractivo o porque “ya cansa ver siempre a los mismos”. ¿De verdad cansa? ¿sacamos la estadísitica de lo que va de año? ¿miramos carteles y asistencia de, por ejemplo, Cabra – en marzo -, Lucena y Villanueva, y los comparamos con Priego?

Pues eso. Que luego nos quejamos. A la vista de los resultados, con poca razón.

P.D. El miércoles Cabra. Cartelazo, ¿verdad? A ver qué pasa…

Juan J. Espinosa