Opinión: ¿Apostar? ¿Cuándo?

Coso de los CalifasIntentaré ser breve. Es lunes y hay mucho por hacer. Una semana entera por delante en la que, quién sabe, Córdoba pueda conocer los carteles taurinos programados para la feria en honor a Ntra. Sra. de la Salud. Una feria que no ha cambiado de fecha y que sigue desarrollándose durante la última semana del mes de mayo, aunque a la vista de la ausencia de cartelería taurina por las calles cordobesas no lo parezca.

No entraré en cuestiones relacionadas con posibles presencias o ausencias, ni tampoco en número y tipo de festejos. Ya lo hice cuando escribí hace más de una semana sobre los “interrogantes sobre una feria en construcción”, por si gustan de leer o releer. El caso es que es lunes, 25 de abril, y seguimos esperando, no solo carteles, sino un atisbo de apuesta firme y real por Córdoba a nivel taurino de parte de la FIT, por estos lares anunciada como Global Romuva, que es la empresa que lleva las riendas de la gestión taurina del Coso de Los Califas.

Acabó la feria de 2015 y se dijo, en declaraciones de José Cutiño, que el objetivo era trabajar con más meses de antelación, haciendo una promoción durante todo el año a nivel de empresa, comercializando abonos y haciendo una labor más profunda para, en definitiva, conseguir la confianza de público y aficionados. Su conclusión, a la finalización de la citada feria, era que en Córdoba se habían sentado las bases para crecer. Sin embargo, la sensación, la mía, que seguramente algunos puedan verla equivocada, es que eso no ha sido así.

Es el segundo año de gestión de la FIT en Córdoba, y tras el primero, en el que más allá de resultados lo fundamental era sentar bases e iniciar un trabajo con vistas de futuro, surgen varias dudas. ¿Se sentaron realmente unas bases? ¿Se trabajó con perspectiva por y para la ciudad a nivel taurino? ¿Se pusieron en marcha planes que buscaran estabilidad y redujeran el riesgo de tener que improvisar? La respuesta, hoy lunes, 25 de abril, no es positiva a ninguna de esas cuestiones. Jugarse, como parece que ha sido, la feria a la carta de José Tomás, no se antoja como la mejor de las apuestas por el futuro de la Córdoba taurina, máxime si la carta es única y no hay más en la manga.

Con situaciones así, que crean expectación y que, por unos días, se consigue que Córdoba suene a nivel nacional, con la posibilidad de que el torero de Galapagar vuelva a pisar “Los Califas”, se corre el riesgo de que, con la misma facilidad, se caiga en el desinterés, en caso de no concretarse. Y eso en Córdoba, desgraciadamente, es fácil que ocurra, no solo en los toros.

Vuelve otra vez la misma sensación. La de que se ha dejado escapar una nueva oportunidad, seguramente un año más – o uno menos, según se mire -. La de seguir en el vagón de cola. La de saberse ninguneada y aparcada por el toreo y por los que mandan en él. Y si estoy equivocado, que se me demuestre, por favor. Nunca estaría más encantado de errar.

Mientras tanto, como pretendía ser breve, sobre todo porque seguir escribiendo es seguir adentrándome en una especie de “Déjà vu” permanente, rescato unos párrafos de un artículo que escribí hace algo más de un año, tras el nacimiento de la FIT, donde se dijo que “vamos a apostar por plazas que merecen apostar, como Córdoba…”. Sinceramente, vuelvo a leerlo y, para mí, no ha perdido actualidad. Todo siguen siendo deseos. Deseos insatisfechos.

“Ojalá que el éxito presida esta nueva etapa, pues ese éxito será el de toda la Córdoba taurina, ávida de abandonar el vagón de cola hasta el que, año a año durante los últimos, ha venido retrocediendo. Y ojalá que podamos sentir con intensidad que esa “apuesta” se produce de manera firme y clara, atendiendo a las peculiaridades de la afición, promoviendo y dinamizando la participación, haciendo que Córdoba suene en lo cultural y artístico con la Tauromaquia por bandera. Consiguiendo hacer olvidar ridículos y sinsabores pasados, aunque todavía recientes en tiempo y memoria. Logrando, en suma, que la ciudad y su plaza sean reconocibles, que encuentren su camino y su personalidad taurina y que todos o casi todos puedan estar de acuerdo en la mayoría de sus rasgos (ganaderías, tipo de toro, carteles, fechas, precios, difusión, actividades paralelas, etc…). Sin olvidar tanto a los que quieren ser toreos como a los que pueden ser los aficionados en un futuro, evitando la caducidad en el ruedo y en el tendido y dando luz para que se produzcan los pertinentes relevos.

No es sencillo, soy consciente. Es más fácil decirlo o escribirlo, también lo sé. Y por ese motivo me he propuesto ser paciente y esperar a conocer, a saber, sin dejar de lado, claro está, mi visión de cómo veo el panorama y mi deseo de cómo quisiera verlo. Del mismo modo, como creo ser consciente del lugar en el que estamos, entiendo que los “experimentos” y las innovaciones tendrán que llegar poco a poco, pero siempre de la mano de la cercanía, de tomar el pulso a lo que Córdoba quiere o puede llegar a querer.

De hacerlo así, considero que, en un futuro, todos o casi todos los deseos y gustos podrían tener cabida, si no se abandona el eje fundamental de toro-torero-afición. Por eso, la constancia será otra arma fundamental en la “apuesta” empresarial y taurina por Córdoba, pues es el ingrediente que más ha faltado en los últimos años. Sembrar mucho, y bien, para recoger frutos… Y seguir sembrando”.

Juan J. Espinosa