Opinión: Mi gozo en un pozo

cabeceracartelcordoba2016Como si de un nuevo Plan Marshall se tratase, pretendiendo recuperar el Coso de Los Califas tras la devastadora “guerra” de años anteriores y frenar el avance de la destaurinización de la ciudad, se nos presentó el pasado año a ETMSA como la nueva empresa gestora de nuestra plaza. Una plaza de primera que llegó a albergar ¡27 festejos en 1967 y 25 en 1998! Se nos “vendió” inversión con vistas al futuro y trabajo constante durante todo el año. ¡Cantos de Sirena!

La realidad es tozuda, y los datos nos dicen que en 2015 se celebraron sólo 6 festejos, batiendo el record de menor número de festejos celebrados en la historia del Coso Califal. En este 2016, de celebrarse la becerrada homenaje a la mujer cordobesa, la cifra se quedará en 6 festejos, pero lo cierto es que ha disminuido la categoría de los mismos. Una corrida de toros ha derivado en festival y en la novillada se van a ahorrar los picadores.

Se lamentan desde la empresa de que la asistencia a la plaza el pasado año no fue la esperada y que la feria no admite más. Pero… ¿Qué se ha hecho desde junio de 2015 para intentar aumentar la asistencia a los festejos del 2016 aparte de intentar “lo posible y lo imposible” para contratar a José Tomás? ¡Que levante la mano quien haya tenido noticias de la FIT por Córdoba antes de marzo! ¡Y porque se celebraba el festival de la AECC!

Dice el refranero español que “quien mucho abarca poco aprieta”. Quizá por esto, por ser muchas las plazas que atender, y para poder saciar de manera rápida y fácil a la afición cordobesa, desde la empresa se optó por dejar el rol de hormiguita para tiempos mejores y jugárselo todo a los vaivenes caprichosos de un divo. Y salió cruz. Y sin nada en el granero. Ha tocado improvisar y tirar de compromisos para cubrir las necesidades mínimas.

La celebración de unas bodas de plata que en esta ciudad deberían haber sido planteadas desde hace muchos meses como un acontecimiento único, bien programado y rodeado de todo el boato posible en forma de exposiciones, conferencias, tertulias, proyecciones, etc., se ha visto reducida a una “encerrona” con marchamo de “Salida de Emergencia”.

Al triunfador de la feria del pasado año, que al mismo tiempo representa actualmente la esperanza de futuro más firme de la Córdoba Taurina, se le niega la posibilidad de poder reeditar el triunfo y avivar así la llama de la afición taurina en la ciudad.

Las expectativas creadas en la afición por nuevas figuras de la tauromaquia en ciernes se han visto truncadas de raíz. Ni uno sólo en los carteles. Toca emigrar para disfrutarlos en vivo.

La feria que debía haber sido la de las bodas de plata de Finito, la de la vuelta de José Tomás, la de las jóvenes figuras, la de la confirmación de Lagartijo, y en definitiva, la de la ilusión y la recuperación, con todo lo acontecido se ha convertido en la feria de la decepción. Una decepción más. ¡Y van….!

Córdoba lleva demasiados años ya siendo el “patito feo” del taurinismo. Pero “no hay mal que cien años dure”. La esperanza es lo último que debemos perder. Y en tanto alguien se digne en apostar de verdad por Córdoba, trabajar día a día, innovar y poner en valor las virtudes de este “patito feo”, a los aficionados no nos queda otra que acudir a la plaza y disfrutar al máximo de lo poco que nos dan: de la ilusión de nuestros incipientes novilleros y del gesto romántico y valiente de nuestro torero. No podemos permitir que a base de “palos” nos quiten la ilusión de reencontrarnos con el Fino de Tabernero, Bondadoso o Laborador, con el Morante del rabo del 2013 o con el Talavante de la corrida del Cincuentenario. Porque de no ser así, si perdemos la ilusión y desertamos de nuestra plaza, nos seguirán utilizando como excusa perfecta para prolongar la situación. Y por ahí… ¡no debemos pasar!

Manuel Arrebola