Opinión: Sevilla tuvo que ser…

sevilla6“Otro Califa ha nacido y aunque no lo diga el tiempo, lo dice el corazón mío…”. Así dicen los tanguillos “de blanco y oro” que el maestro de la guitarra Vicente Amigo le dedicó en su día a Juan Serrano “Finito de Córdoba”.

Han pasado sólo unos días desde que el Fino Califa volviera a La Maestranza de Sevilla después de seis años de ausencia y lo hizo con ese sabor especial con el que atrapó a todo el que comenzó a seguirle en su etapa dorada como novillero. En mis retinas está reflejada esa faena al primer toro de su lote perteneciente a la ganadería de El Pilar.

A Juan se le apreciaba esa gracia del disfrute en la cara, naturalidad, torería, empaque…y sobre todo personalidad, mucha personalidad. Cómo olvidar esos cambios de manos tan suyos, los trincherazos, la figura encajada…

La música no tardó en hacerse eco de lo que allí estaba aconteciendo y como broche de oro una buena estocada que de no haber necesitado el descabello, habría caído la oreja con toda seguridad.

Como en una de sus últimas comparecencias en el Coso del Baratillo, en esta ocasión también lució de grana y oro, el color de los valientes, como decían antes, porque Finito es torero de arte pero también se pasa los toros por la barriga, cosa que no es fácil y además, en sus muletazos, los lleva hasta el final.

Una vez más la afición cordobesa no quiso perderse la cita, fieles a su torero y a su concepto intacto desde que comenzaron a acompañarlo allá por donde fuera.

Espero que esta temporada se repitan muchas tardes como la de Sevilla porque así gana la afición pero también el toreo, puesto que no es difícil encontrarse, cada vez más, a chavales que sueñan con ser toreros y que tienen como espejo al torero de Córdoba.

Que perdure en el tiempo y en los corazones el sentimiento Finitista…

Verónica Ruiz

Foto: Fidel Arroyo