Pepe Luis Vargas y Antonio Portillo analizaron la situación actual del toreo y su perspectiva de futuro

casatoreoEn la conferencia organizada por Casa del Toreo de Córdoba

“El Toreo: Riesgo hecho arte” fue el título de la ponencia que anoche tuvo lugar en el Salón de los Califas de la plaza de toros de Córdoba, a cargo del matador de toros Pepe Luis Vargas y del aficionado taurino Antonio Portillo, dentro del ciclo de conferencias anual organizado por Casa del Toreo de Córdoba, que de momento se ha saldado con tres actos.

Antonio Portillo comenzó haciendo un repaso de la situación actual del toreo y de las deficiencias y males que, a su juicio, aquejan hoy en día la lidia del toro bravo, argumentando que ante los ataques externos que sufre hoy la Fiesta la mejor defensa es una vuelta a la pureza y verdad del toreo. Una verdad que debe comenzar por la vuelta a la fiereza e integridad del toro, “el toro debe dar miedo, no pena”.

Aún reconociendo que algunas podrían resultar utópicas, Portillo hizo una serie de propuestas encaminadas a mejorar los espectáculos taurinos, como por ejemplo disminuir el tamaño de la puya, reducir el tiempo de las faenas, indultar sólo si, cuando se plantea la posibilidad de indulto, los picadores vuelven a probar la bravura del toro, la desaparición de los trofeos taurinos (orejas y rabos), fomento de la variedad de encastes en las ferias y sortear la composición de los carteles de las ferias con los toros y toreros contratados.

Tras la proyección de unos vídeos, Pepe Luis Vargas, expuso su visión del toreo, según la cual el toreo es un drama que gracias al sentimiento del torero se convierte en poesía. El maestro de Écija expuso que la técnica es necesaria pero que la base del toreo es la emoción y la verdad. Una emoción que surge tanto del riesgo que asume el matador como de su creación artística ante la cara del toro.

En una intervención salpicada con anécdotas de su carrera profesional defendió que sólo toreando con verdad, exponiendo, “llevando el toro enganchado en los vuelos y pasándoselo cerca para rematar por detrás de la cadera es como se transmite de verdad al tendido.