Priego rinde homenaje a la historia de Miura

Las XII Jornadas Taurinas organizadas por la peña “Curro Jiménez”, de Priego de Córdoba, concedieron en la noche de ayer el total protagonismo a la legendaria ganadería de Miura, que además de ser galardonada con el prestigioso premio “Neptuno”, que sigue ampliando su lujosa nómina de distinguidos, centró la atención del cerca de centenar de asistentes en una charla – coloquio en la que intervinieron Eduardo Miura Martínez, uno de los titulares del hierro, su hijo, Eduardo Miura Fanjul, y el matador de toros Tomás Campuzano, al que tantos momentos importantes de su carrera le unen a esta ganadería.

Durante casi hora y media, la terna de intervinientes, magníficamente moderados por el informador taurino Luis Miguel Parrado, fueron compartiendo con los presentes sus experiencias, en las que se iba desgranando parte de la dilatada historia de una casa ganadera que cumple en 2017 nada más y nada menos que 175 años. Así, Eduardo Miura Martínez expresaba que para ellos suponía una satisfacción seguir manteniendo la ganadería, ya que quizá “Juan Miura, cuando compró las primeras vacas y creó la ganadería, en 1842, no pensaría que, tantos años después, unos descendientes suyos seguirían criando toros y, además, en un posición distinguida, como se sigue estando desde hace mucho tiempo”.

El mayor de los hermanos Miura indicó que, de todo lo lidiado en los casi dos siglos de historia de la ganadería, “se tienen reseñas más o menos exactas desde 1912, que es cuando se empezaron a apuntar los animales que iban a cada sitio. De lo anterior, tenemos constancia porque se anotaban los destinos, por eso hemos podido saber que se lidió, por ejemplo, en La Habana, Montevideo, México o París”. Anecdóticamente, al hilo de lo anterior, indicó que de la corrida inaugural del Coso de Las Canteras, de Priego de Córdoba, que este año cumple 125, lidiada en 1892, “está apuntado lo que se cobró por ella”.

Sobre los métodos de trabajo en casa, donde se sigue manteniendo el hermetismo en muchos aspectos, Eduardo Miura indicó que “las cosas se hacen y no hay que decirlas. Nunca hemos sido de publicar nada ni de alardear de nada”, en alusión a su trabajo de selección y crianza. Como detalle, recordó que en los tentaderos que realizan tienen prohibido el vídeo y la fotografía “aunque que cada vez es más difícil de controlar, pero siempre se pide a todo el mundo que lo respete. Para nosotros, esto es un trabajo en el que un tentadero forma parte de él. Ni se invita a nadie ni se echa a nadie, pero sí pedimos que se respete lo que consideramos que se debe respetar”. También, expresó que  “en el toro que se cría, el padre tiene mucha influencia, pero tiene que haber una buena base de vacas, ya que nosotros, además, tenemos que  rotar mucho los sementales, debido a la consanguinidad”. Así, preguntado por la dificultad de cogerle el hilo a las reatas de la casa, Miura indicó que “los nombres de los toros los variamos mucho, por unos parámetros internos que manejamos, por eso dos toros que llaman igual pueden no tener nada que ver uno con otro”.

Respecto al toro de Miura, del que habló posteriormente Campuzano, el ganadero indicó que “hay que darle importancia siempre, no solo al toro, también a las vacas en el tentadero. Pepe Luis Vázquez ya dijo que con Miura tenía que ser pronto y en la mano, sin llevarle la contraria. Y si le llevabas la contraria, que no se diese cuenta”. Para Eduardo Miura, una de las grandes claves para mantener la ganadería durante tantos años ha sido “que no ha intervenido mucha gente, que siempre se ha ido heredando a manos de una o dos personas y que el que ha heredado se ha llevado mucho tiempo bajo el paraguas del anterior”.

Por su parte, el próximo heredero de la ganadería, Eduardo Miura Fanjul, comenzó indicando que, como sus antecesores, comenzaba a afrontar este reto como “la vida que le había tocado vivir”. “No sabría decir un momento exacto en el que yo me haya dado cuenta que me iba a dedicar a esto. Es algo que he vivido desde siempre, que espero seguir viviendo y que deseo que después de mí pueda tener continuidad con mis descendientes”. Su papel, ahora bajo el paraguas de su padre y su tío, como había indicado anteriormente Eduardo, será el de mantener la historia y tradición de una ganadería que, sin embargo, al contrario de lo que se pueda pensar, dio cabida a las nuevas tecnologías en su gestión hace muchos años, antes incluso que la mayoría, aunque intentando mantener y conservar todo lo anotado y registrado anteriormente. Eso sí, Miura Fanjul señaló que “las redes sociales no me gustan. Le quitan encanto a muchas cosas y las deshumanizan”. Sobre el aprendizaje de las labores que realizan su padre y su tío, indicó que “lo hago observando. En casa no somos mucho de hablar y lo que se aprende es mirando cómo se hace. ‘calla y mira’, es lo que siempre se me ha dicho y es lo que hago”.

Tomás Campuzano, que tantas tardes se anunció Miura, ganadería con la que debutó en Burgos, en 1980, un año después de tomar la alternativa, señaló que “nunca me preocupaba por el tipo de toro que iba a lidiar, me preocupaba por estar en las ferias, por eso siempre maté corridas muy diversas”. Eso sí, con Miura le une una relación especial, recordando que “relanzó mi carrera en 1988, en Bilbao, cuando fui a sustituir a Manili y corté tres orejas”. Para Campuzano, “el toro de Miura impone respeto porque es imprevisible. Hay que amoldarse siempre a él y tener la mente muy despejada para estar delante. Yo diría que el toro de Miura es casi racional, como una persona, ya que, muchas veces, cuando estás delante y vas a pensar en hacer algo, él ya lo sabe. Por eso, triunfar con Miura da mucha satisfacción, ya que significa que has sido capaz de dominarlo y de sobreponerte a todas las circunstancias que surgen durante su lidia, porque como toro distinto e imprevisible requiere que haya que improvisar mucho ante él”.

El diestro de Gerena compartió algunas vivencias profesionales ligadas a Miura, como la mencionada de su debut en Burgos, o las muchas veces que se enfrentó con estos toros en Bilbao o Pamplona, plaza en la que confesó haber tenido delante al toro más difícil de su vida, que era de Miura. También, recordó la peculiaridad de sus tentaderos, así como la gran amistad que siempre le ha unido a esta casa. Respecto al motivo por el que antes había más toreros, e incluso más figuras, que pedían acartelarse con Miuras, Campuzano indicó que “quizá ahora no se reconoce como antes. Hace años, matar la de Miura y triunfar te daba más reconocimiento”. Otra las claves para que esto ocurra, según señaló Eduardo Miura, es que “antes no se hablaba tanto de especialistas, ni había corridas toristas y toreristas. Eso antes no se escuchaba. Lo que sí había era una exigencia mayor, que ahora parece haber bajado. La fiesta es variedad y ahora hay mucha monotonía”.

Respecto a lo preparado para 2017, año en el que la ganadería cumple un siglo y tres cuartos de historia, Eduardo Miura indicó que tienen 9 corridas previstas, cuyos destinos están fijados, entre otros, para Madrid, Sevilla, Bilbao, Pamplona o Beziers. “La empresa de Madrid nos ha pedido dos corridas. Una irá seguro, la otra dependerá de cómo transcurra el año”. En cuanto a la elección de las plazas donde se lidia, el mayor de los Miura señaló que “para nosotros lo primordial no es el dinero. Lo principal es nuestra historia ligada a una plaza y que allí estén contentos con nosotros. Por eso, nuestras plazas tradicionales están por delante a la hora de ver dónde vamos a lidiar”.

Terminada la charla – coloquio, se pasó a compartir una cena, a cuyo término, Eduardo Miura Martínez recibió, en nombre del histórico hierro, el premio “Neptuno”, de manos de Manuel Marín, presidente de la peña “Curro Jiménez”, poniendo así broche a la velada y a una nueva y exitosa edición de las Jornadas Taurinas organizadas por la entidad prieguense.