Sánchez Mejías, retrato de un adelantado a su tiempo

DSC_0623 (640x426)La segunda conferencia organizada este año por Casa del Toreo de Córdoba traía el atractivo de la figura del torero sevillano Ignacio Sánchez Mejías, cuya polifacética vida fue tratada por el economista, articulista, aficionado a los toros y, además, sobrino-nieto del diestro, Ignacio Sánchez-Mejías Herrero, que fue presentado, tras la apertura del acto a cargo del presidente de la entidad, Eugenio Arévalo, por Miguel Arévalo.

De su etapa como torero, destacó su valor como cualidad indiscutible, además del carácter artístico, tal vez menos conocido, pero presente desde su primera etapa. Su padre quiso que fuera médico e Ignacio mantuvo el engaño de estar preparándose para ello hasta que se hizo insostenible y se fue en un barco con “El Cuco” a Nueva York, y de allí a Veracruz. Debutó como banderillero en Morelia, dejando claro desde entonces que “su meta siempre fue la cima en todo lo que hacía”. Él creó el par de la mariposa, por los adentros y pegado a tablas. Estuvo en la cuadrilla de “El Gallo” durante tres años, antes de intentar ser torero de nuevo. Cossío escribió de él que poseía una “valentía auténtica y sobrecogedora”, llegando a sufrir 17 cornadas graves durante su carrera. En México rivalizó con Gaona y son memorables las broncas en la plaza con las peñas de los partidarios del mexicano. Fue presidente de la asociación de toreros y peleó con los empresarios que querían ponerle un límite a los honorarios de los matadores.

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En lo personal, Sánchez-Mejías Herrero habló de la relación del torero con su mujer, que fue particular, ya que tras la primera infidelidad, Lola, que tenía independencia económica porque fue favorecida por la herencia de El Gallo, puso fin a su vida marital, aunque continuó la familiar, pero en la distancia. Tuvo varias amantes no oficiales, siendo la oficial “La Argentinita”.

Fuera de estos asuntos amorosos, llama la atención los distintos deportes que practicó, como polo, boxeo, deportes de invierno, fútbol, también automovilismo (practicó incluso acoso y derribo en un coche) y aviación, siendo de los primeros en ir a las corridas pilotando su propio avión. Fue, además, actor de cine, presidente del Real Betis Balompié, presidente de la Cruz Roja, cronista (escribió para La Unión sus propias crónicas), conferenciante, autor de obras de teatro, promotor del aeropuerto de dirigibles de Sevilla y mecenas de la reunión en homenaje a Góngora que dio lugar a la generación del 27, con quienes trabó buena amistad. De hecho, el poeta Rafael Alberti debutó como banderillero en su cuadrilla en Pontevedra, aunque sólo llegó a hacer el paseíllo.

Una interesante ponencia sobre los distintos aspectos de la vida del ilustre torero, plagada de anécdotas y recuerdos familiares, que sirvieron para conocer su faceta más humana. Una persona que, en definitiva, como el propio Sánchez-Mejías Herrero definió, fue aventurero, liberal, adelantado a su tiempo y “excesivo en todo“.

 Información: Laura Ruiz

Fotos: José Luis Cuevas