Un debut con personalidad

_DSC0644Con el escaso bagaje de una becerrada, la de su presentación en público hace unos meses, llegaba el sevillano Fernando Sánchez a su debut de luces. La decisión, hasta cierto punto, podría antojarse arriesgada, atendiendo a lo poco placeado que está el joven, pero en estos casos siempre hay que confiar en el criterio de quienes deciden el momento y el lugar de las oportunidades para cada chaval.

El poco rodaje se notó al abrirse de capa ante su primer oponente, viéndose desbordado. A partir de ahí, Fernando fue ganando en seguridad y confianza a medida que avanzaba la tarde. Más decidido, fue hilvanando una faena a más ante el buen tercero, en la que dejó muletazos de buena factura por ambos pitones, en los que hubo temple, ligazón y largura. Mató rápido y cortó una oreja. Lo mejor llegó en el sexto, otro gran eral de D. Eliseo Morán. Más confiado y más seguro, mostró incluso un avance técnico respecto a su anterior turno, y logró cuajar muletazos extraordinarios en los que nuevamente el temple, la suavidad y la verticalidad, cualidad muy acusada en el joven sevillano, dotaban de importancia a su labor, que se llevaba los “oles” más rotundos de la tarde. Tuvo también el acierto de dar con la altura exacta que en ciertos momentos pedía el novillo, tras haber claudicado en dos ocasiones. Y cuando estuvo afianzado, volvió a mostrar una gran facilidad para bajarle la mano con elegancia y, he aquí el punto distintivo, con personalidad. Aderezó el conjunto con bonitos cambios de mano y pases de pecho, abrochando la faena con muletazos a dos manos en los que denotó cierto “pellizco”. De haber andado tan certero con el acero, estaríamos hablando de una salida a hombros, del debut soñado. Sin embargo, que el cerrojo de la Puerta de Los Califas no se haya deslizado, no debiera ser obstáculo para seguir confiando en el toreo que este joven sevillano ha mostrado en su debut y, más aún, en las importantes cualidades que de cara al futuro ha apuntado.

En el otro extremo, ya en la recta final de su ciclo como novillero sin caballos, Rafael Reyes ha vuelto a torear en Córdoba. Su lote, sin ser el mejor, ha ofrecido algunas posibilidades. Ante el primero, al que recibió con elegancia a la verónica, destacando especialmente dos lances por el pitón izquierdo, lo pasó  también elegantemente por alto a pies juntos en el inicio de su labor muleteril. A partir de ahí, la faena no terminó de romper, alcanzando su mayor cota en una tanda de derechazos en la que el torero bajó la mano y apretó más. Fue silenciado tras alagarse con el descabello. Más intensidad puso Rafael ante el cuarto, al que recibió con dos largas en el tercio y banderilleó con eficacia. Con ambas rodillas en tierra inició su faena de muleta en el centro del ruedo. Después, destacó con la diestra cuando logró que el de La Morantilla no le tocara la muleta, resultando menos limpio el toreo al natural. Hubo más fibra en este trasteo, premiado con una oreja tras un pinchazo y una estocada entera.

Otra oreja se llevó el venezolano Antonio Suárez, que hacía su debut en una plaza de primera española. El trofeo, lo obtuvo tras su faena al quinto, ante el que destacó en el toreo al natural. Mirón, aunque obedeciendo a los toques, el ejemplar de D. Eliseo Morán exigía firmeza. La tuvo el ticharense para aguantar las miradas y ejecutar varios muletazos de buena factura de uno en uno. Faltó mayor ligazón. Remató su labor, eso sí, de gran estocada. El segundo, que tuvo movilidad y se arrancó con brío a la muleta en los primeros compases de la faena, pedía más sitio en esas veinte arrancadas que tuvo antes de rajarse y mostrar complicaciones. Suárez, que fue volteado sin consecuencias, destacó con él en un buen inicio por bajo, aunque posteriormente no hubo mayor acople.

Abandonaba Fernando Sánchez el ruedo cariacontecido, con la agridulce sensación de haber estado cerca un triunfo importante, que se le había escapado con la espada. Quizá, cuando piense fríamente, verá el lado positivo, sin perder de vista, obviamente, todo lo negativo que debe mejorar. Entre lo bueno, algo que me confesaba hace unos días. Su deseo de no defraudar a quienes habían apostado por él. Lo ha logrado con creces. Incluso, me atrevo a decir que habrá convencido a aquellos que no confiaban. Ahora, a seguir confiando. Él en sí mismo, con esa personalidad propia que ha dejado ver, y los demás en él. Puede haber torero.

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Córdoba. Feria de la Salud. Segunda de abono. Alrededor de 1/5 de entrada en tarde agradable con algo de viento en el inicio.

Erales de La Morantilla, bien aunque desigualmente presentados. En conjunto, de juego interesante, con diversos matices. Destacaron especialmente los lidiados en tercer y sexto lugar.

Rafael Reyes: Silencio tras aviso y oreja.

Antonio Suárez: Silencio y oreja.

Fernando Sánchez: Oreja y vuelta tras aviso.

Juan J. Espinosa

Fotos: José Carlos Millán